• 04 de February de 2026
  • 00 : 00 : 00

El cuervo que aprendió a amarse

Envidiando su belleza, voló hacia él y preguntó: “¿Por qué estás tan triste?”. El cisne suspiró: “Mi blancura me hace sentir frío y distante, siempre solo en el agua helada, sin colores que calienten mi existencia”.​​

Luego encontró un perico (o guacamayo) colorido. “¡Qué plumas tan vibrantes! ¿Por qué pareces preocupado?”, dijo el cuervo. El perico respondió: “Temo por mi vida; los humanos me cazan por mi belleza por codicia, encerrándome en jaulas para su vanidad egoísta”.​

Finalmente, en el zoo, vio un pavo real majestuoso rodeado de gente. “¿No eres feliz con tanta admiración?”, preguntó. El pavo real contestó con voz baja: “Sufro en cautiverio, preso en esta jaula, anhelando tu libertad para volar alto sin cadenas que aten mi esplendor”.​

Aprender a amarnos es más que un cliché: es la base para construir una vida auténtica y feliz. Nos libera del peso inútil de querer ser otros y nos conecta con nuestro propio poder interior único. Solo en este espacio de aceptación genuina podemos extender amor verdadero a los demás, cultivar relaciones profundas y forjar una felicidad sólida y duradera que resista tormentas.​

Que la historia del cuervo nos inspire a valorar nuestro ser único y usarlo para florecer, con confianza y orgullo, en cualquier circunstancia, abrazando nuestras sombras como alas de libertad eterna.